La primera cita del programa científico de nuestro noveno congreso nacional tuvo lugar ayer tras la sesión inaugural con la intervención de dos de las ponentes más destacadas de esta edición: Anastasia Pharris, del European Centre for Disease Prevention and Control, y Paula Cannon, de la Keck School of Medicine de la Universidad de Carolina del Sur. En el caso de la primera, expuso el retraso que está viviendo Europa en su respuesta al VIH y que no está en camino de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2020, que incluyen una reducción en nuevas infecciones a menos de 63.000 para Europa y Asia Central.

Pharris recordó que en 2016 la tasa de nuevos diagnósticos se situó en 18,2 por cada 100.000 habitantes, lo que representaba la tasa anual más alta desde los años ochenta. En su exposición subrayó que Europa cuenta con herramientas y conocimientos suficientes para poner fin a la epidemia de VIH, desde el diagnóstico precoz al tratamiento inmediato tras diagnóstico o la PrEP, entre otras, que no se estaban utilizando correctamente.

Por su parte, Paula Cannon mostró su proyecto de terapia genética contra el virus consistente en la interrupción del gen CCR5 en células madre hematopoyéticas (HSC). Aunque los ensayos clínicos están en curso, Cannon no dispone aún de resultados para confirmar si este enfoque podría conducir a una cura funcional del VIH.

En este momento, el equipo que lidera Cannon está centrado en desarrollar mejores formas de hacer edición de genes, por ejemplo, para introducir mutaciones en un gen, no sólo anular su función. Están utilizando este enfoque para hacer versiones de factores de restricción como Tetherin y TRIM5a.