La mesa de investigación básica de la tercera jornada del congreso se centró en las últimas novedades en mecanismos inmunológicos que están actuando frente a la infección, de los que en los últimos años han aparecido nuevos paradigmas. En este sentido, especialmente interesante fue la intervención de la Dra. Alexandra Trkola, de la Universidad de Zurich, quien habló sobre la línea de investigación que está desarrollado sobre anticuerpos. Explicó que en la cohorte suiza han identificado pacientes que tienen una capacidad de producción de anticuerpos muy potentes. Actualmente están caracterizando esos anticuerpos con una doble dimensión: por una parte, para conocer la utilidad de esos anticuerpos que se caracterizan potenciales tratamientos para prevenir la infección –en la línea de lo expuesto el día anterior por el Dr. Desrosiers con su línea de investigación en macacos– pero también para saber si serían útiles para que las proteínas del virus –en concreto, las formas de la proteína de la envuelta– pudieran ser prototipos de vacunas que consiguieran inducir dichos anticuerpos.

Markus Altfeld, del Ragon Institute of MGH (MIT and Harvard) habló sobre una población a la que se le ha dado habitualmente poca importancia: las células NK o Natural Killers. Se está aprendiendo mucho de estas células, mucho más complejas de lo que se consideraban. Trabajos recientes le dan una especial importancia en el control del VIH. Altfeld habló de cómo se activan estas células, cuáles son los receptores que reconocen así como de la capacidad que tiene para reconocer el virus de forma directa a través de HLA no clásicos. Se considera que estas células pueden ser decisivas en el control de la infección aguda, que podrían ejercer como la primera barrera y más eficaz de lo que se piensa. Este ponente concluyó ofreciendo datos de cómo se puede aumentar la eficacia de estas células al igual que también se puede hacer con los CD8.

Por último, Matthieu Perrau, que trabaja en el equipo del Dr. Giuseppe Pantaleo en la Universidad de Lausanne, habló sobre unas células que describieron desde su equipo en el año 2013 las TFH, linfocitos CD4 que se encuentran infectados en una proporción muy alta, por lo que representan un reservorio muy importante. Presentó la evolución del número de estas células y sus marcadores a lo largo de la infección. Estas células deben ser estudiadas en ganglios de pacientes ya que en sangre periférica hay muy pocas. Este reservorio, muy importante, se encuentra en una zona muy protegida, a modo de ciudad amurallada, que impide que los linfocitos CD8 entren en el ganglio. Esto es bueno desde el punto de vista fisiológico ya que así no destruyen la gran parte de los linfocitos CD8.

Uno de los puntos más interesantes que representa esta investigación es la evolución de estas células a lo largo de la infección. Estas células son muy numerosas y están muy activadas y tienen mucho virus al inicio de la infección. Cuando hay tratamiento, cae notablemente su número. Esto es una buena noticia y abre amplias posibilidades para establecer una estrategia que, a la vez que se inicia el tratamiento, lleve a cabo un tratamiento inmunológico con anticuerpos dirigidos específicamente contra estas células (PD-1, PD-L1)

Un enemigo recurrente: las comorbilidades

Por su parte, la mesa clínico-epidemiológica, se centró en uno de los grandes problemas persistentes de los pacientes con VIH: las comorbilidades. Debido al éxito del TAR, que está posibilitando supervivencias prolongadas, algunos pacientes están padeciendo patologías asociadas a un envejecimiento precoz. En este sentido, están tomando un auge importante los tumores no definitorios de SIDA. Estos tumores, lejos de disminuir o mantenerse estables, están creciendo.

En ese sentido, cabe destacar que Eulalia Valencia realizó una revisión detallada de cómo debe realizarse el cribaje de cáncer de los pacientes con VIH, debiéndose realizar el mismo tipo de intervenciones que en la población general. Esto es especialmente importante en los pacientes fumadores, dadas las altas tasas de cáncer de pulmón. También se insistió en la importancia de otros tipos de tumores, como el canceroma anal.

En esta mesa también se abordó una cuestión ya clásica, como son las comorbilidades asociadas al VIH, haciendo especial hincapié en algunos órganos diana, como pueden ser riñón y hueso. Aunque disponemos de mejores fármacos, hay que estar especialmente atentos a estas comorbilidades. Se ha constatado que las intervenciones de prevención primaria y secundaria se llevan a cabo en menor medida respecto a la población general. De este modo, por ejemplo, el manejo de antihipertensivos y antiagregantes es menor en pacientes con VIH que en los pacientes que no están infectados.