En el primer trimestre de 2018 ha visto la luz un nuevo documento de consenso de GeSIDA específico sobre el control y la monitorización del VIH. El objetivo de este nuevo texto no es otro que proporcionar una serie de recomendaciones sobre la evaluación inicial y la posterior monitorización clínica de los pacientes infectados por VIH, que puedan servir como referencia para todos los profesionales implicados en el cuidado de estos pacientes. Las recomendaciones recogidas en este documento son complementarias a las recomendaciones sobre el tratamiento antiretroviral actualizadas anualmente por nuestro Grupo de Estudio y el Plan Nacional del SIDA.

Entre los aspectos más relevantes de este nuevo documento cabe destacar las recomendaciones sobre la evaluación clínica en la visita inicial y en las visitas de seguimiento, así como las recomendaciones sobre las exploraciones complementarias y las pruebas de laboratorio aconsejadas, incluyendo los criterios de monitorización de los linfocitos CD4 y de la carga viral plasmática, y las indicaciones sobre la realización del estudio de resistencias a los fármacos antiretrovirales y el tropismo viral.

Se resumen en el documento recomendaciones sobre diversos aspectos diferentes al tratamiento antiretroviral, tratados de forma extensa en otros documentos específicos de GeSIDA. En concreto, recomendaciones sobre: detección de la enfermedad renal, evaluación de la densidad mineral ósea, evaluación metabólica y del riesgo cardiovascular, cribado de la infección tuberculosa latente, cribado serológico de los virus de la hepatitis A, B y C y evaluación de los pacientes con cirrosis hepática, cribado de las infecciones de transmisión sexual, vacunaciones, cribado de neoplasias no diagnósticas de SIDA, y sobre el manejo clínico de los trastornos neurocognitivos.

Además, en este texto se indican las recomendaciones para el cribado de enfermedades importadas en pacientes inmigrantes con VIH, medidas para la reducción de daños en consumidores de drogas, y estrategias para evitar las pérdidas de seguimiento y el control de la adherencia al tratamiento antirretroviral.

Puede consultar este nuevo documento de consenso a través de este enlace.

 

Actualización del documento de consenso de transmisión vertical

En este primer trimestre también ha visto la luz la actualización del ‘Documento de consenso para el seguimiento de la infección por VIH en relación con la reproducción, embarazo, parto y profilaxis de la transmisión vertical del niño expuesto’, cuya anterior versión fue publicada en 2013.

Entre las novedades se ha incluido la recomendación de repetir la prueba diagnóstica en el tercer trimestre de gestación a toda la población, y no basarse en la presencia o no de los factores de riesgo clásicos. En mujeres con prácticas de riesgo para la infección por VIH durante la gestación, especialmente si su pareja está infectada, se repetirá la prueba al menos una vez cada trimestre.

En lo relativo al seguimiento duramente en el embarazo, se concreta en esta nueva versión del documento, que en la visita inicial se realizará un recuento de linfocitos CD4+. Se realizará una determinación trimestral excepto en pacientes que repetidamente, tengan una carga viral plasmática suprimida y cifras de linfocitos CD4+ >300 células/ml (según criterio médico), pudiéndose realizar, en este último caso, de forma semestral.

En aquellas pacientes en las que sea necesaria una amniocentesis u otro proceso diagnóstico invasivo, este se debe realizar bajo TAR y con carga viral indetectable ya que, con estas premisas, no parece haber mayor riesgo de transmisión vertical, si bien no se puede excluir por completo. En aquellas mujeres que presenten una carga viral >50 copias/ml, se ha de valorar retrasar la prueba hasta obtener los valores más bajos posibles tras intensificar el TAR.

En relación al TAR durante el embarazo, la actualización del documento señala que la combinación de LPV/r con TDF/FTC se asocia a mayor mortalidad neonatal en la 1ª semana de vida, por lo que se desaconseja el uso de esta combinación.

Por tanto y, aunque la experiencia es aún limitada, los datos disponibles sugieren que DTG puede ser considerado un fármaco alternativo en el TAR de la mujer embarazada.

Este documento también recoge referencia a los efectos de los AAD en el embarazo. Así, sofosbuvir y ledipasvir tienen un perfil farmacocinético favorable y los estudios en animales indican que serían seguros durante el embarazo, al igual que dasabuvir. Se recomienda hablar con la gestante de los potenciales riesgos de estos fármacos antes de iniciarlos. Si una mujer se quedara embarazada durante el tratamiento con AAD, se debe interrumpir inmediatamente la ribavirina, así como simeprevir, que son los fármacos que han demostrado efectos adversos en fetos en modelos animales.

 

Actualización del documento de consenso sobre TAR en pacientes adultos

La última actualización del documento de recomendaciones sobre el uso del TAR en personas infectadas por VIH que elabora de forma conjunta GeSIDA y el Plan Nacional del SIDA, ha incluido por vez primera en su edición de 2018 referencias al uso de drogas en entornos sexuales (fenómeno conocido como ‘chemsex’) y las interacciones potencialmente graves que pueden tener con algunos de estos tratamientos indicados para el VIH, fundamentalmente con ritonavir y cobicistat, de forma que se puede producir un aumento de concentración de estas drogas e incrementar el riesgo de intoxicación.

Otra de las novedades más destacadas es la inclusión de una guía única sobre asociaciones contraindicadas o no recomendadas de aquellos fármacos utilizados de forma más habitual. Hasta el momento, esta información se encontraba disponible en muchas fuentes de información, por lo que se ha conseguido condensar en un documento único y de fácil consulta que será de gran utilidad para todos aquellos médicos que tratan a diario con pacientes con esta infección.

El documento de recomendaciones también reseña la eficacia demostrada de la combinación de TAF con EVG/c/FTC frente a TDF, destacando igualmente que es una opción terapéutica que, por ejemplo, induce a una menor toxicidad nefrológica. El documento recoge que las terapias basadas en combinaciones con TAF sean de elección tanto en inicio como cambio de tratamiento, quedado TDF como alternativa a TAF siempre que se excluya la presencia de alteración renal o de ostopenia o riesgo de desarrollarlas.

Para aquellos pacientes que siguen pautas triples que deseen simplificar su régimen actual de tratamiento, o que quieran evitar los efectos adversos asociados a su régimen actual, la edición de la guía de este año concreta como opción factible pasar a DTG y RPV.

Puede acceder al documento de consenso actualizado a través de este enlace.