Este verano se han cumplido dos años desde que GeSIDA publicara sus Recomendaciones para la implantación de la PrEP en España. Pese al tiempo transcurrido, muy poco se ha avanzado desde las Administraciones Públicas, situándonos aún en el punto de inicio que marcamos con aquel texto que coordinaron de forma sobresaliente nuestros compañeros Santiago Moreno y Antonio Antela.

Pese a las múltiples y continuas peticiones realizadas desde GeSIDA y otros colectivos al respecto, en estos 24 meses tan sólo se ha conseguido poner en marcha un estudio estatal sobre la factibilidad de implantar la PrEP, y del que apenas sabemos que se prolongará al menos hasta finales de 2019 al haberse incorporado la Comunidad Valenciana a las regiones participantes en el mismo.

Pese a los sinsabores acumulados en torno a este tema a lo largo de estos dos años, desde GeSIDA albergamos la esperanza de que se abra una nueva etapa que permita dar el paso decisivo y sumar a España a la lista de países (Estados Unidos, Francia, Canadá, Australia, Sudáfrica, Bélgica, Portugal, Brasil y, más recientemente, Nueva Zelanda y Holanda) en donde ya se ofrece la PrEP como una eficaz herramienta de prevención de la infección por al VIH.

Por todo ello, apelamos a la sensibilidad del nuevo equipo del Ministerio de Sanidad, encabezado por la ministra Carmen Montón, para no perder más el tiempo y aprovechar los beneficios que conlleva implantar cuanto antes la PrEP, en especial en aquellos grupos en los que se manifiestan mayores conductas de riesgo para el contagio, y para los que se han mostrado insuficientes las estrategias de prevención ya conocidas.