La mesa redonda clínico-epidemiológica de la jornada del miércoles suscitó especial interés entre los asistentes al Congreso GeSIDA, ya que entre los contenidos a tratar se encontraba el estudio de la implementación de la PrEP en el Plan Estratégico de Prevención y Control del VIH en España.

Olivia del Castillo, de la Secretaría del Plan Nacional contra el SIDA, explicó que el estudio para analizar la factibilidad de esta propuesta está dando sus primeros pasos (se está llevando a cabo tan sólo en Cataluña y País Vasco) y del que se espera contar con datos el próximo año. La medida fue muy contestada por los asistentes a la sesión, que mostraron su disconformidad con las demoras que conlleva este procedimiento a la hora de aplicar una implantación de la PrEP en España, más si cabe teniendo en cuenta que ya nuestro Grupo de Estudio publicó el pasado año un documento en el que exponía los beneficios de ofrecer profilaxis pre-exposición a colectivos de riesgo.

Recibió muchos elogios la ponencia de Sheena McCormack, de la University College de Londres, quien expuso los beneficios de la PrEP y la experiencia que han tenido con la misma en Inglaterra, y más en concreto en Londres, donde los nuevos casos de infección ha caído un 80%.

La apertura de esta mesa corrió a cargo de Asunción Día, del Centro Nacional de Epidemiología del VIH/SIDA, y quien analizó los últimos datos epidemiológicos publicados recientemente, que afianza el año de que en España se producen más de 3.500 nuevas infecciones al año, que más de la mitad se producen en HSH y que, en el 46% de los casos, se sigue diagnosticando tarde. Díaz insistió en la necesidad de mejorar las cifras de diagnóstico precoz para poder acercarnos a la estrategia 90-90-90.

Avances hacia la cura funcional de la mano de un estudio en simios

Otro de los hitos de la segunda jornada del Congreso fue la mesa redonda sobre investigación básica, en la que el Ronald Desrosiers, de la Universidad de Miami, expuso los resultados de una estrategia de tratamiento por terapia génica con un vector viral, modificado genéticamente para expresar anticuerpos neutralizantes frente a VIH, que utilizado en un modelo de infección en monos por su similitud con el virus humano.

Según la experiencia descrita por Desrosiers, el vector se inyecta vía intramuscular y produce niveles de anticuerpos que se mantienen durante un tiempo muy prolongado, protegiendo de la infección y manteniendo al virus en niveles indetectables en sangre e incluso tejidos. A partir de la semana 86 se volvieron a detectar unas cantidades mínimas de virus en el animal. Esta línea de investigación abre la posibilidad a una nueva forma de tratamiento a través de anticuerpos monoclonales más efectivos que parece que podrían jugar un importante papel, no sólo para controlar la replicación del virus, sino como muestra este caso, también para reducir el reservorio hasta límites que estarían casi en lo que sería curación funcional.

Por su parte James I. Mullins, de la Universidad de Washington, presentó todos los estudios que están llevando a cabo mediante biología molecular y computacional para identificar con exactitud todas las características del reservorio a un nivel de detalle muy preciso, detectando exactamente dónde el virus se inserta, que trascendencia pueden tener estas inserciones, etc. Todo apunta a que la inserción no es aleatoria, sino que está relacionada con zonas que son transcripcionalmente muy activas e incluso en relación con genes que están implicados en la división celular. Esto podría explicar por qué algunas de estas células donde se ha insertado el virus altera los mecanismos de control.

Nuestra compañera María Salgado, de IrsiCaixa, presentó los resultados de un estudio colaborativo que están llevando a cabo varios grupos en Europa en un intento de reproducir el caso del conocido como ‘paciente de Berlín’. En concreto, están estudiando a pacientes que precisan de un trasplante de médula ósea para tratar de acumular la máxima experiencia posible sobre cómo responden al trasplante procedente de médula ósea o de cordón umbilical, que tienen la particularidad de ser resistentes a la infección por VIH. Con la experiencia acumulada experiencia se pretenden elaborar mejores protocolos de tratamiento para reducir el reservorio.