Con este sugerente y cinematográfico título de ciencia ficción se presentaba la Mesa Básica del jueves, que incluyó ponencias de enorme interés y que presentaron escenarios muy esperanzadores en la lucha contra el VIH.

Abrió las intervenciones Daniel Pérez Zsolt, de IrsiCaixa, quien presentó un nuevo grupo de anticuerpos dirigidos contra el receptor Siglec-1 que impiden la entrada tanto de VIH-1 como Ébola en las células dendríticas. Estos anticuerpos podrían en un futuro ser herramientas útiles para luchar contra cualquiera de los dos virus, bloqueando específicamente esta vía de diseminación viral desde los sitios de entrada.

A continuación, el Dr. Antonio Astorga, del Hospital Vall d’Hebron, trató sobre cómo el VIH afecta a la capacidad funcional de las células NK y sobre la capacidad del TAR para revertir ese impacto. También mostró una nueva estrategia terapéutica inmune dirigida a las células infectadas, basada en nanopartículas biespecíficas (BiAb-AuNPs), que son capaces de promover el contacto entre células infectadas por el VIH y células NK, activando estas últimas.

Cerró la mesa el Dr. José Alcamí, quien mostró los prometedores avances de la investigación que lidera en el Instituto de Salud Carlos III acerca de Transportin 3, en el que una enfermedad ultra rara puede convertirse en una llave ante el VIH.